Hugo Boss pide perdón por su pasado nazi y por utilizar prisioneros en sus fábricas
Tras la publicación de un libro sobre la trayectoria de la marca, promovido y financiado desde la misma empresa, la compañía alemana de moda Hugo Boss pidió disculpas. Éstas estuvieron dirigidas a las personas que –según confiesa- siendo prisioneros de los nazis trabajaron forzados en su fábrica confeccionando uniformes durante la IIª Guerra Mundial.
“Hugo Boss 1924-1945. A Clothing Factory During the Weimar Republic and Third Reich”, es el título del libro en el que su autor, el investigador Roman Koester, explica cómo la fábrica de ropa de Hugo Ferdinand Boss en Metzingen (en el sur de Alemania) utilizó prisioneros obligados a realizar trabajos forzados durante la guerra.
Boss se unió al Partido Nacionalsocialista en 1931 y los pedidos de uniformes del grupo salvaron a la fábrica de la bancarrota.
Durante el conflicto bélico la empresa utilizó a 140 polacos, la mayoría de ellos mujeres, y a 40 franceses, todos prisioneros de guerra, que trabajaron para la compañía desde octubre de 1940 a abril de 1941. Desde Hugo Boss, marca a la que en ocasiones se la ha llamado como “el sastre de Hitler”, explican que han preferido ponerse de parte de la verdad y financiar la investigación de Koester para dar “claridad y objetividad al debate”.
Con el fin de compensar a las víctimas de los trabajos forzados, el Estado alemán creó a fines de los 90 un fondo de reparaciones. Compañías con pasado nacionalsocialista, incluida Hugo Boss, entregaron dinero a ese fondo. Al igual que otras empresas, en todo caso, no revelaron la cantidad que pagaron al fondo de reparaciones.
La marca alemana explica a través de su web que de esta manera “quiere expresar su más profunda disculpa a aquellos que sufrieron daños o penurias en la fábrica dirigida por Hugo Ferdinand Boss bajo el régimen nacionalsocialista”.
Finalizada la guerra, en la década de los 50 la compañía comenzó a confeccionar los clásicos trajes que le dieron popularidad.
El informe de Köster esta matizados por frases como estas: “Boss solicitó que sus trabajadores comieran en su cantina y no en el campo de trabajadores del este, donde ellos tenían que vivir en 1943″, dice Köster. “Pero por otro lado también tenemos reportes de casos de abuso. Trabajadores, por ejemplo, que fueron amenazados con ser enviados el campo de concentración. Estos casos no dejan una buena impresión de la compañía”. Eso se complementa con lo que describe su informe: “Muchas veces las condiciones de higiene y la entrega de comida no estaba asegurada”.
La empresa se ha quejado por el desagrado con que recibió la prensa mundial, y la alemana en particular, estas confesiones. Esperarían perdón y condecendencia?
| Este artículo fue publicado por Comunidad-Textil el 28 septiembre, 2011 a las 13:39, y está archivado en Empresas. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |




