Los coloridos y vistosos bordados de los otomíes, pueblos originarios mexicanos, han seducido a la alta costura francesa. Ahora esos diseños artesanales comparten sus formas exclusivas en las “mascadas” mexicanas y en pañuelos de seda de la prestigiada casa francesa de moda Hermès.
Hermès “descubrió” la ancestral artesanía y encontró aires nuevos para sus productos, difundiendo los ancestrales bordados de Tenango*. Estos pertenecen a la comunidad de San Pablo el Grande, en Tenango de Doria, en el estado central de Hidalgo y en el que apenas viven unos 1.000 habitantes.
Los bordados tenangos están inspirados en la cultura prehispánica otomí, que entre sus preferencias y costumbres eran convivir en medio de un entorno natural.
Según la directora de Comunicación de Hermès México, Iveth Lagos, el proyecto nació desde hace tres años, después de que la firma internacional se interesara inquietud por trabajar con “los mejores artesanos de México”.
A través del Museo de Arte Popular (MAP), se contactó con el dibujante Vicente Ezequiel, el único artesano indígena que todavía domina la técnica del diseño para los bordados tenangos y con la bordadora Elia Tolentino, quienes aceptaron el proyecto con la intención de poder hacer algo por su comunidad, según la ejecutiva.
Su mayor sueño es “realizar mejoras a la escuela de San Pablo el Grande y generar mejores condiciones a la comunidad”, asegura Lagos.
Este grupo de artesanos, ahora lo integran la abuelita, una tía y una hija de Elia Tolentino , quienes desarrollan sus tareas de bordado. Ellos están “pensando en los ingresos que van a obtener de por vida por los derechos de venta de estos pañuelos, con los que quieren construir a medio plazo un sitio que impulse el dibujo y diseño de obras artesanales de la localidad y convertirlo probablemente en largo plazo en un centro de negocio”, añade.
Los artesanos mexicanos sobreviven en condiciones de pobreza, y Tenango de Doria no es la excepción. El equipo otomí, o ñahñu como se denomina en su propia lengua, viajó a Ciudad de México para asistir a la presentación de estos diseños y promover las mascadas a nivel internacional. Durante la ceremonia los artesanos mostraron sus grandes habilidades de dibujo y bordado y también manifestaron su alegría y orgullo de presentar parte de la cultura, costumbres y tradiciones.
El diseño, denominado “Din tini yä zuë”, que en otomí significa “el encuentro del hombre con la naturaleza”, cuenta con dos tipos de bordado, más conocidos como bordados tenando, en homenaje a la localidad, y será presentado en nueve colores, detalla Lagos.
Motivos de gran colorido inspirados en la flora y fauna de su tierra, así como en rituales de interacción con la naturaleza como la cosecha, la siembra o las rogativas para pedir lluvias. Otros detalles son escenas de celebraciones como bodas o el carnaval, asegura un portavoz del Museo de Arte Popular.
Hermès considera este proyecto como “un tributo” a los pobladores de aquella localidad. Además, a través de su fundación, estudia crear nuevos proyectos dónde se utilice la artesanía de otras regiones mexicanas y de otros países.
“Compartimos el interés por preservar y transmitir de savoir-faire de las manos que las trabajan. Compartimos el interés de preservar y transmitir de generación en generación técnicas ancestrales que dan como resultado productos de excelencia”, puntualiza la ejecutiva.
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* Para la investigadora Carmen Lorenzo los tenangos, piezas de arte textil que identifican la región otomí de Tenango de Doria, en Hidalgo (México), se han convertido en los códices del presente. En ellos, la comunidad deja el testimonio de su vida cotidiana, en la que refleja sus ritos y ceremonias, el campo, los juegos, las casas y la región, entre otras cosas.

Los coloridos y vistosos bordados de los otomíes, pueblos originarios mexicanos, han seducido a la alta costura francesa. Ahora esos diseños artesanales comparten sus formas exclusivas en las “mascadas” mexicanas y en pañuelos de seda de la prestigiada casa francesa de moda Hermès.

Hermès “descubrió” la ancestral artesanía y encontró aires nuevos para sus productos, difundiendo los ancestrales bordados de Tenango*. Estos pertenecen a la comunidad de San Pablo el Grande, en Tenango de Doria, en el estado central de Hidalgo y en el que apenas viven unos 1.000 habitantes.
Los bordados tenangos están inspirados en la cultura prehispánica otomí, que entre sus preferencias y costumbres eran convivir en medio de un entorno natural.
Según la directora de Comunicación de Hermès México, Iveth Lagos, el proyecto nació desde hace tres años, después de que la firma internacional se interesara inquietud por trabajar con “los mejores artesanos de México”.
A través del Museo de Arte Popular (MAP), se contactó con el dibujante Vicente Ezequiel, el único artesano indígena que todavía domina la técnica del diseño para los bordados tenangos y con la bordadora Elia Tolentino, quienes aceptaron el proyecto con la intención de poder hacer algo por su comunidad, según la ejecutiva.
Su mayor sueño es “realizar mejoras a la escuela de San Pablo el Grande y generar mejores condiciones a la comunidad”, asegura Lagos.


Este grupo de artesanos, ahora lo integran la abuelita, una tía y una hija de Elia Tolentino , quienes desarrollan sus tareas de bordado. Ellos están “pensando en los ingresos que van a obtener de por vida por los derechos de venta de estos pañuelos, con los que quieren construir a medio plazo un sitio que impulse el dibujo y diseño de obras artesanales de la localidad y convertirlo probablemente en largo plazo en un centro de negocio”, añade.
Los artesanos mexicanos sobreviven en condiciones de pobreza, y Tenango de Doria no es la excepción. El equipo otomí, o ñahñu como se denomina en su propia lengua, viajó a Ciudad de México para asistir a la presentación de estos diseños y promover las mascadas a nivel internacional. Durante la ceremonia los artesanos mostraron sus grandes habilidades de dibujo y bordado y también manifestaron su alegría y orgullo de presentar parte de la cultura, costumbres y tradiciones.
El diseño, denominado “Din tini yä zuë”, que en otomí significa “el encuentro del hombre con la naturaleza”, cuenta con dos tipos de bordado, más conocidos como bordados tenando, en homenaje a la localidad, y será presentado en nueve colores, detalla Lagos.
Motivos de gran colorido inspirados en la flora y fauna de su tierra, así como en rituales de interacción con la naturaleza como la cosecha, la siembra o las rogativas para pedir lluvias. Otros detalles son escenas de celebraciones como bodas o el carnaval, asegura un portavoz del Museo de Arte Popular.

Hermès considera este proyecto como “un tributo” a los pobladores de aquella localidad. Además, a través de su fundación, estudia crear nuevos proyectos dónde se utilice la artesanía de otras regiones mexicanas y de otros países.
“Compartimos el interés por preservar y transmitir de savoir-faire de las manos que las trabajan. Compartimos el interés de preservar y transmitir de generación en generación técnicas ancestrales que dan como resultado productos de excelencia”, puntualiza la ejecutiva.

* Para la investigadora Carmen Lorenzo los tenangos, piezas de arte textil que identifican la región otomí de Tenango de Doria, en Hidalgo (México), se han convertido en los códices del presente. En ellos, la comunidad deja el testimonio de su vida cotidiana, en la que refleja sus ritos y ceremonias, el campo, los juegos, las casas y la región, entre otras cosas.